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Cannes, ‘Viridiana’ y la censura fascista en España

Viridiana Viridiana Year: 1961 - Mexico / Spain Fernando Rey, Silvia Pinal Director: Luis BuÒuel

A poco más de un mes de que se celebre la 69 edición del Festival de Cannes, el más influyente de la industria, España sigue contando en su palmarés con una única Palma de Oro (frente a, por ejemplo, los 4 Oscar a Mejor película de habla no inglesa). Contamos con un legado artístico del que sentirnos orgullosos. España es y ha sido una fuente de inspiración para muchos cineastas de gran talento. Pero, no todo premio es simplemente eso, un reconocimiento (en este caso de carácter artístico). En el caso de ‘Virdiana’, la intrahistoria sobre lo que supuso para el país y para el Festival, trascendió hasta tal punto que se convirtió en un icono de la lucha contra la censura franquista. Don Luis Buñuel logro bordearla y llevar la película, casi fuera de plazo, al Festival de Cannes en 1961, donde se proyectó en la última jornada, cuando el palmarés ya estaba decidido. Allí, se alzó con el máximo galardón (Ex-aequo con la película francesa ‘Una larga ausencia’).

Esta es la historia de cómo una película sonrojó al franquismo. Esta es la historia de una de las obras más influyentes de la historia de nuestro cine. Esta es la historia de Viridiana, la única Palma de Oro española en el Festival de Cine de Cannes.

Finales de la década de los 60. El gobierno franquista precisa un ‘lavado de cara’. Quiere proyectar una imagen rejuvenecida y más tolerante, necesaria para establecer puentes bilaterales con potencias de primer orden mundial que veían en la dictadura un retroceso en los derechos y libertades que poseían sus democracias. España estaba anticuada, y el ritmo de desarrollo que estaban experimentando buena parte de países occidentales estaba acusando esas diferencias. Pero Francisco Franco tenía la solución: política de reconciliación. ¿De qué se trataba? Básicamente, de facilitar los trámites para que artistas exiliados pudieran volver a desempeñar funciones en el país, pasando eso sí, por el filtro del gobierno. En el caso del cine, una condición era especialmente notable, el guión había de ser revisado por una comisión antes de ser rodado y, después, la película debía ser aprobada por otro.

Silvia Pinal in Luis Buñuel's VIRIDIANA.  Credit: Janus Films.  Playing 4/24 - 4/30.

En este contexto, uno de los directores españoles más laureados en el resto del mundo, Luis Buñuel, pudo regresar para rodar su siguiente película. Tras más de 15 años exiliado en México (después de su segunda etapa en París), Buñuel pasó el filtro de la censura con el guión de Viridiana. No solo venía alabado artísticamente por su repercusión internacional, sino por una Iglesia que consideraba que su anterior obra, ‘Nazarín’, era profundamente católica y respetuosa con los cultos religiosos del cristianismo. Precisamente, que el cineasta Julio Alejandro, con quien colaboró en aquel guión, ayudase también en la confección de éste, fue otro de los guiños complacientes hacia este organismo. Además, la historia, a pesar de que para uno de los miembros de aquella comisión se tratase de una “piadosa extravagancia”, parecía aparentemente ‘santa’. Una monja acogiendo a unos mendigos en la casa de su tío, un acto de piedad, bondad y misericordia.

Una vez rodada y superada la comisión de censura (con una polémica escena final que enriqueció la ambigüedad y la intrepretación crítica), Viridiana fue directa a Cannes. En su presentación en la última jornada del Festival, el periodista de ABC, Miguel Pérez Ferrero, resumía así el impacto: “Ha sido una bomba, la bomba cinematográfica de este festival, que a todos ha asombrado y ha provocado extraordinaria polvareda polémica”.

Tras la proyección se supo realmente que algo extraño había sucedido para que una cinta de tal calado crítico obviase la censura franquista. Pero ya era tarde. José María Muñoz Fontán, director general de cinematografía de la época, recogió la Palma de Oro mientras (según narra la mitomanía) el público se mofaba sabiendo que la cinta había dejado en evidencia al gobierno que representaba. Obviamente, fue fulminantemente despedido. Pero, ¿por qué había recogido el premio él y no Buñuel? Según la versión oficial, Luis se encontraba ‘indispuesto’ en París y no pudo asistir a la ceremonia.

Sus principales consecuencias

Se van a cumplir 55 años desde aquel hecho, y su impacto aún sigue latente en la historia del Festival y en la de nuestro cine. Sus principales consecuencias:

  1. El jornal del Vaticano, L’Osservatore Romano, clamó contra los responsables de tal obra, exigiendo su excomunión.
  2. España se avergonzó tanto de lo ocurrido que negó la existencia de tal película.
  3. Gabriel Arias Salgado, el ministro de Información y Turismo, ordenó acabar con todas las copias realizadas.
  4. El productor (marido de la protagonista, Silvia Pinal), se llevó apresurado la copia de Cannes rumbo a México.
  5. UNINCI, la productora, no pudo realizar ninguna obra más.
  6. Y, lo más cómico si se quiere, según la rumorología de la época, Franco terminó riéndose de las bromas de la película que dejaban en evidencia al poder eclesiástico, a pesar de lo acontecido en el mayor escaparate cinematográfico del mundo.

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Y así fue como una de las mejores cintas de nuestra historia consiguió alterar un país y replantear aquella política de reconciliación que estaba llevando a cabo el gobierno. Para complementar al texto, considero importante destacar, más por el rodaje que por su historia de fondo y trascendencia posterior, este documental (ganador del Goya en 2011), basado en la memoria de prácticas de Monique Roumette, una estudiante francesa.

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