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¡Celebremos el día Paul Newman!

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Admiro a Paul Newman. Creo necesario empezar este artículo con tal sentencia. Hay muchos motivos que me conducen a ello. Su talento, pulido a lo largo de los años. Su perseverancia, impulsora de sus mayores logros. Su humildad, evidenciada en cada entrevista. Su altruismo, materializado en su fundación. Su valentía, demostrada en cada carrera. Su humor, siempre predispuesto a la carcajada. Pero, por encima de todo, le admiro por ser honesto con sus pasiones. Tengo mucho que decir sobre mi admiración por él, y habrá tiempo para ello. Sin embargo, este post es menos solmene y halagador, más gamberro, macarra y cachondo (perdónenme la coloquialidad), acorde a su espíritu bromista –en ocasiones desbordante- que le definía.

Entre las pasiones de Newman, además de las vitales, como el amor, la familia y el trabajo, y las ligadas a alguna actividad, como las carreras o el activismo político, se encontraban dos que definieron gran parte de su personalidad: las palomitas y la cerveza. Y en esta anécdota abordaremos la segunda.

Resultan estúpidas las críticas vertidas contra el periodista Shawn Levy, escritor de la última biografía de Newman publicada. Levy no presentó a Paul como un borracho, tal y como reflejaron algunos medios digitales de dudosa reputación. Su devoción por la cerveza no llegó a preocupar a su entorno ni alarmó a ninguna de las personas con las que trabajó. No es famoso el Newman ebrio porque su pasión no iba más allá de lo que cualquier otra persona puede beber. Pero, las anécdotas de Paul con esta pasión fueron legendarias.

Hubo una especialmente llamativa. Tal es así que el propio Newman tuvo que intervenir para tratar de poner fin a una curiosa tradición que se instaló en la Universidad de Princeton (Nueva Jersey). Aunque años más tarde lo desmintió, teniendo que recurrir a su abogado, se le llegó a atribuir la frase “24 horas en un día, 24 latas de cerveza en una caja. ¿Coincidencia?”. Esa frase desencadenó la polémica tradición -que llamaron ‘El día Paul Newman’-, según la cual, los estudiantes tenían que beber dos docenas de latas de cerveza en un solo día. Cada 24 de abril, tiene lugar una celebración que ni el propio actor fue capaz de parar.

¿Quién dijo que hacía falta una buena excusa para beber cerveza? Quizá 24 sea una exageración, y no hace falta estirar los límites de la salud para honrar una de las pasiones del actor, pero quién sabe, el tamaño six-pack no es del todo desaconsejable… juzguen ustedes mismos.

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