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‘I´m Still Here’, el hiato espiritual de Joaquin Phoenix

El invitado estrella del show de David Letterman para la noche del 11 de febrero de 2009 es Joaquin Phoenix. Se dispone a realizar la única labor más importante que interpretar para un actor afincado en Hollywood: promocionar una película. Ésta, en concreto, es la sensacional ‘Two Lovers’. La banda de Paul Shaffer toca, el público aplaude y Letterman introduce a su invitado adulándole; parece una noche más en la oficina. A Phoenix sólo le bastaron unos pocos segundos en el plató para confirmar lo que la prensa escribía sobre él desde que en octubre de 2008 anunciara que se retiraba del cine para dedicarse al hip-hop: que había perdido la cabeza. En traje oscuro y con poblada barba, parecía un hombre sin tiempo y sin reloj, un hombre escondido tras unas gafas de sol en su propia zona abisal, que sólo musitaba y se extrañaba de lo que acontecía a su alrededor. Letterman intentó reactivarle con todos los trucos que un host de su altura conoce: pinchando, normalizando, cortejando, temporizando… Phoenix se muestra abolutamente impermeable y nunca dispuesto a entrar en el juego. Visiblemente molesto, el presentador, que sabe que en última instancia se debe a su público, comienza a atacarle para aliarse con las carcajadas: “la próxima vez voy a ir yo a tu casa a mascar chicle“. Phoenix, sin titubear, se saca la goma de la boca y la pega en el escritorio de Letterman ante el asombro de millones de espectadores.

Hasta septiembre del 2010 no se resolvió el misterio. Casey Affleck presentó en el Festival de Venecia ‘I´m Still Here’ y tuvo que desvelar (antes del estreno y obligado por sus productores) que todo había sido una monumental farsa mitad falso documental, mitad drama ficcionado, que Joaquin Phoenix no dejaba la actuación y que la broma se les había ido de las manos. Sí, una broma de 3 años. “Es una película sobre un actor famoso que ha trabajado durante muchos años y que quiere cambiar de camino, cambiar su vida y empezar una carrera en el mundo de la música. Sin embargo, comete errores y este mundo nunca perdona. Las cosas empiezan a irle mal y él no puede recuperarse, así que empieza a esconderse más y más en sí mismo“, explicaba Affleck sobre su ópera prima. La idea original vino de parte de Phoenix, al que le fascinaba un reality-show de la cadena VH-1 llamado ‘Celebrity Rehab with Dr. Drew’, en el que famosos de medio pelo aireaban sus problemas con las drogas y el alcohol mientras se trataban por el camino de la redención. ‘I´m Still Here’ fue un fracaso en taquilla, provocó división de opiniones entre la crítica y muchas risas a su protagonista, que asistió a su primer pase en el Palazzo de Cinema de Venecia, desde la última fila.

Actor Joaquin Phoenix displays words written on his fists as he poses for photo at the Los Angeles premiere of the movie "Che" during the AFI Fest 2008 at the Grauman's Chinese theatre in Hollywood, California November 1, 2008. REUTERS/Mario Anzuoni (UNITED STATES)

La cinta es errática, irregular, incómoda. Es decir, es lo que Joaquin Phoenix quiere que sea: el devaneo anti glamouroso de una estrella que quiere escapar de sí misma. Le vemos disertar sobre la fama mientras fuma compulsivamente, negociar vía telefónica la contratación de prostitutas, vejar a su séquito, esnifar cocaína y ante todo intentar labrarse una carrera en el hip-hop con resultados francamente patéticos. Sus actuaciones (reales, ante público que desconocía la pantomima) en distintos clubs de Los Ángeles ofrecen escenas de tal incomodidad y extrañamiento que convertirían una cita con Andy Kaufman en un camino de rosas. ‘I’m Still Here’ es más que una revisitación turbia y feísta de ‘Entourage’, es ante todo la película más importante en la carrera de Joaquin Phoenix, que convirtió toda su vida pública en una enorme farsa. Pactó con Casey Affleck que durante todas sus apariciones actuaría como ese tipo esquivo, indescifrable y caprichoso. “Salir a un escenario público sin saber cómo la gente va a reaccionar ante ti me ha hecho sentir mucho más cómodo cada vez que ahora tengo que entrar a escena”, explica el actor. Su salto cualitativo se plasmó en ‘The Master’ y continuó en ‘Puro vicio’, consolidando sus actuaciones como monumentos a la imprevisibilidad, disfrazándose de personajes agresivos y vulnerables a partes iguales.

Pensé que a nadie le importaría ‘I´m Still Here’ un pimiento. Tuvimos suerte porque eran los primeros años de la viralidad en internet. Una década antes no hubiera sido noticia, pero la reacción fue increíble. Al final se nos fue de las manos y llegué a pensar que había destrozado mi carrera”, prosigue. La broma no hizo gracia en los grandes despachos de Hollywood. Tampoco a sus fans, ni a los medios, que según Affleck no podían saber nada, pues “interpretaban un papel en la historia y no lo habrían hecho tan bien si supieran que Joaquin estaba simplemente actuando.” Las principales consecuencias las sufrieron ambos responsables. A día de hoy Casey Affleck no ha vuelto a dirigir otra película. Phoenix, por su parte, estuvo 2 años sin actuar. “La gente no sabía si, de alguna manera, aquello iba a continuar. Iba a reuniones y la gente no sabía si les estaba tomando el pelo. Hubo una fuerte bajada de calidad en las cosas que hacía antes de ‘I’m Still Here’. Pensé que me había limitado en términos de actuación. Todavía podía conseguir trabajo pero no era el trabajo que quería conseguir”. Hasta que un día Paul Thomas Anderson le llamó y, en palabras del propio Phoenix, “me salvó el culo“. ¿Habéis visto su interpretación en ‘The Master’? Definitivamente, ganamos todos. Larga vida a las bromas sin gracia.

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