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Ira, ausencia, lecciones y fotogramas

ira

Adueñándose de mis sueños, presente en cada acto, en cada pausa, en cada silencio. No es dolor, es vacío. No es abatimiento, es ausencia. Siento cada movimiento como díscolo, visualizo el sentido vital del que hablabas, con los miedos que ya habías combatido y superado. Disfruto del futuro sin haber saboreado un presente amargo. Temo no hallar la valentía omnipresente que abanderaste sin exteriorizar. Ira indirigible y desdibujada, aplastada por lecciones, por palabras, por reflexiones, por fotogramas. Ira desvanecida por tu recuerdo, por tu bondadosa voluntad de desear el mejor camino para todas las personas que tuvieron el privilegio de cruzar destino contigo.

En el abrupto horizonte, ‘Tarde para la ira’, cuánto significado puede representar una sesión, una última sesión de cine, nuestra última sesión de cine, la última con el ejemplo vital por decreto, cruelmente alejado de mi, de nosotros. Cuánto de ti hay en la contención emocional, en el temple, en la mirada, y en la verdad. ‘Tarde para la ira’ es lo que muestra, es óptica polvorienta, incómoda, de naturaleza seca, es belleza visual sepia. Es la antónima ampulosidad representada a escopetazos. Es silencio, es omisión no elíptica, todo sucede, independientemente de que nos alejen de su explicitud. Y todo sucedió, hasta el final, con el amor a tu alrededor, y aquí sí de forma explícita, el dolor y el amor. Ausencia. Goya al mayor ejemplo. No creo en la frivolidad de unos premios condenados a ignorar, pero el de esta película elevó dimensión por su condición de último visionado en sala con mi padre.

agustin

Siempre fuiste sincero con tus pasiones, enjuiciándote a ti mismo y condenándote a predicar enseñanzas vitales incompatibles con tu humildad y con la letanía cotidiana. Qué maravilloso retrato, que maravillosa última sesión, compartida con mi valiente madre y con Plácido, brillante, sincera y creativa amistad. La ecléctica lista de pasiones que tenías condujo tu inabarcable mente a admirar y hallar significado en obras como ‘La Gran Belleza’, ‘Birdman’, ‘La juventud’ o ‘El Renacido’. Sí, Sorrentino e Iñárritu, deidades ya muralizadas por razones artísticas y, obviamente, emocionales.

Nueve de septiembre de 2016, una última sesión para resumir toda una vorágine que cesaba en reductos numerados, con respaldos, con reposabrazos, con una experiencia que proyectar, con una liviana charla que provocar, como una mundana forma de pausar esa vorágine. Mi padre era pausa, reflexión, contemplación y admiración. Era un hombre sabio y humilde en su sabiduría. Era, sin duda, un hombre amado. Nuestra última sesión de cine juntos, ese cine que amaste compartir conmigo. No pudimos llegar a ‘Que Dios nos perdone’, a pesar del “tenemos que venir a ver esta” tras la admiración de su cartel. La lucha había adquirido otra dimensión, aletargando tus pasiones.

Terminó la ira, pero no terminó tu lucha, porque más allá de la cumbre física que supuso, representó muchas lecciones, tan inquebrantables como atemporales. Serán tan eternas como tu recuerdo. Todos deberíamos aprender más de un gran hombre como tú, un hombre que retrataba la belleza, que retrataba una vida que disfrutaba con sinceridad y pasión.

Sobre esta pieza, el temor de la frivolidad, el temor de la pomposidad, el temor, en general. No hay posible democracia en mi corazón, hay un desgarro insanable, una ausencia de ti, no hay contención, hay ira. Nunca te lo dije, pero siempre tendré la certeza de que búfalo es parte de ti, de que búfalo no existiría sin tus lecciones, sin tu eterna compañía en salas de cine. Einaudi seguirá sonando, maquinero no congelaba la vida, la retrataba. Tu espíritu experimentará una incipiente ebullición ya heredada por tus hijos, por tu familia y por el amor de tu vida, cuánta lección relucirá inconscientemente en cada sueño, en cada acto, en cada pausa, en cada silencio… gracias por cada uno de tus fotogramas, por cada una de tus lecciones, por combatir la ausencia y apaciguar la ira.

papa

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16 Comentarios

  • Responder
    Jaime Alonso Díaz
    5 febrero, 2017 at 10:19 pm

    Un texto maravilloso amigo. Bellísimas palabras dedicadas al jefe. Bravo.

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    Andrea
    6 febrero, 2017 at 9:21 pm

    ¡¡¡Es precioso primo!!!!

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    Laura Lopez
    6 febrero, 2017 at 11:26 pm

    Increíble Alvaro!!! Bravo y bravo…

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    carlos
    7 febrero, 2017 at 12:57 am

    Precioso, fantástico, sigue así, no cambies, te quiero un montón.

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    Plácido
    7 febrero, 2017 at 12:58 am

    Me enfrento a tu texto con la piel fina, aún con heridas sin cerrar de batallas recientes y, a duras penas, deshago nudos de silencio. Derribo el muro…
    Quisiera ser un Búfalo. Tu padre lo era, salvaje y noble.
    Como Búfalos, tras el dolor y el desgarro no sentiremos ni ira ni compasión (y no digamos autocompasión) por lo que suponen de trampa paralizante y destructiva…
    Frente a ellas, abrazaremos la Rabia y el Amor como energías dinamizantes y constructivas, generadoras de vida.
    Tu texto, Álvaro, Búfalo, rebosa rabia y amor, amor y rabia a partes iguales e infinitas que en sus extremos se tocan, cerrando un círculo que guarda en su interior una fuerza y una lucidez deslumbrantes.
    Tras la tempestad y el naufragio, aferrados a un tabla, cansados y quizá heridos pero nunca abatidos (recuerdas?), el oleaje nos depositará amorosamente en alguna playa donde podamos pisar de nuevo tierra firme.
    Y no hay mejor tierra firme que comprender que TODO (Y A PESAR DE TODO), MERECIÓ LA PENA.
    Sólo cuando esa idea se haga fuerte en nuestra mente, estaremos preparados para enfrentarnos a nuevas tempestades que sin duda, llegarán…

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    Gemma Carrascal
    7 febrero, 2017 at 4:11 pm

    Siento una emoción que no puedo describir al leer este artículo tan maravilloso que has escrito.
    Es una oda preciosa y a la vez dolorosa por la ausencia y el recuerdo de ese ser tan querido por todos que tenias por padre, sin dejar de lado ese lado de profesionalidad que tienes tan auténtico.
    Muchas felicidades y sigue así.
    Que llegues y consigas todo lo que quieras.
    Besos

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    Vega
    7 febrero, 2017 at 6:10 pm

    Gran homenaje para una gran persona.
    No puede ser mas emocionante
    Que gran legado ha dejado

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    David Cozar Soriano
    7 febrero, 2017 at 8:52 pm

    Increíble admiración a tu padre primo es precioso me has hecho llorar un beso muy grande

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    Monica Peragón
    8 febrero, 2017 at 12:20 pm

    Creo que describir con palabras lo que sientes en estos duros momentos es muy difícil y tu lo has hecho bello, tierno y muy emocionante para todos los que lo hemos leído y sentíamos un gran cariño hacia tu padre.
    Te deseo mucha suerte en tu futuro profesional y en el personal lo tienes asegurado rodeado de tu gran familia.
    Un beso muy grande.

  • Responder
    Richard
    8 febrero, 2017 at 3:56 pm

    Ese hombre amado.
    Ese hombre sabio.
    ESE HOMBRE HUMILDE.
    Siempre estara con nosotros

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    julia
    8 febrero, 2017 at 11:15 pm

    Impresionante. .un homenaje lleno de ira dolor orgullo y amor. Para una gran persona. Tu padre. Enhorabuena. Ha dejado un buen legado.

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    El Cholly
    9 febrero, 2017 at 7:43 am

    No tengo hijos y no los echo de menos pero leyendo lo que tú escribes es cuando añoro su ausencia. Un gran homenaje a tu padre a nuestro amigo el Gugu.

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    Queca
    10 febrero, 2017 at 5:26 pm

    Esto también es Arte! Magnífico, especial y muy emotivo. Enhorabuena primo. Besos de tu prima y tus tíos.

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    Loli
    15 febrero, 2017 at 5:48 pm

    Precioso Alvaro que forma más bonita de recordar a tu padre. Enhora buena.Besos

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    Marisol Esteban
    22 febrero, 2017 at 5:52 pm

    Yo recordaré siempre a tu padre con esa sonrisa suya, perpetua y serena…
    Es muy bello lo que has escrito, Álvaro. No cabe duda de que al igual que tu padre, además de luchador y gran profesional, hablas con el corazón. Muchos besos y gracias!

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    Yolanda
    26 febrero, 2017 at 9:01 pm

    Sin palabras Álvaro. ENHORABUENA!!!, sois una lección de vida. Gracias.

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