Articulos

La involución de la praxis cinematográfica. Cannes, Netflix y la gran pantalla como ventana de exhibición.

slider cinema paradiso

Cannes, el festival de mayor relevancia en el sector cinematográfico -con su influencia en según qué asuntos- ha programado, en la Sección Oficial de esta edición, dos películas de Netflix. Toda una declaración de intenciones que no deja de ser un hecho de mayor gravedad de lo que pueda parecer. El gigante del streaming está posicionando producciones en el mayor foco de la industria sin que vayan a ser estrenadas en la gran pantalla. Aterrador.

La Federación Nacional de los Cines Franceses (FNCF) criticó recientemente la elección del Festival, que impulsará proyectos que rompen los saltos entre ventanas de exhibición, permitiendo que las producciones puedan ser visionadas antes en los hogares que en la gran pantalla. No solo eso sino que, y esto es lo más desalentador del asunto, no llegarán jamás a ser estrenadas en salas.

No es algo nuevo, hace dos años ya sucedió con una de las mejores películas del 2015, ‘Beasts of No Nation’. Estuvo en Cannes y no se estrenó en salas. ¿Fue cine? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué aspecto puede llevar a enjuiciar esta deformación de los plazos de exhibición? Si el consumo VOD sigue ganando terreno sobre el consumo en salas, no habrá “romanticismo” que sirva como alegato, la praxis cinematográfica habrá enfermado.

tilda swinton

Tilda Swinton en ‘Okja’, la nueva película de Bonj Joon-ho

Es innegable. La praxis está involucionando. El hecho de acudir a las salas peligra en cierta manera si modelos de negocio como Netflix acaba con el estímulo que representa: disfrutar de las películas en la gran pantalla. Que ‘Okja’, la nueva cinta de Bong Joon-ho, no vaya a estrenarse en cines, descorazona completamente. Cintas así no deberían saltarse las ventanas de exhibición, es negativo e incoherente con esa praxis fílmica.

¿Debemos agradecer algo a Netflix?

Aún así, resulta paradójico, y en cierto modo injusto, encañonar a Netflix por pervertir el goce y disfrute de este arte. Resulta injusto porque se ha erigido como uno de los productores (o héroes) que parece haber encontrado la fórmula para amortizar sus inversiones –según un hermético y escueto estudio de resultados en el que confirma haber aumentado por seis sus beneficios- y apostar por producciones más arriesgadas. Indiewire así lo alaba en su último e imprescindible editorial.  

No debemos olvidar que Netflix ha “rescatado” ‘The Irishman’ de Scorsese en la que probablemente sea su inversión más arriesgada. Tras el fracaso de ‘Silence’, Martin encontró ciertas dificultades para financiar su próximo proyecto. Netflix desembolsó algo más de 100 millones de dólares para impulsar una película que tendrá las técnicas digitales de rejuvenecimiento de Robert De Niro como principal partida de encarecimiento.

carlos vermut

Carlos Vermut en el rodaje de ‘Quién te cantará’, su tercer largometraje

Pero no solo hay que fijarse en Scorsese, pues en territorio nacional, el gigante del streaming ya ha dado señas de lo inclusivo que pretende ser su modelo de negocio y de lo amplias que serán tanto sus producciones como sus ambiciones. Cuando desembarcó en España, tenía claro quién era el director español por el que apostar: Carlos Vermut. El mayor estímulo creativo del cine patrio este siglo es, sin duda, el director madrileño. A pesar del rotundo éxito de sus dos primeros trabajos entre la crítica, la búsqueda de financiación para su tercer largo no fue una tarea sencilla. Pero, en el último momento, entró Netflix para respaldar al proyecto con una distribución en su plataforma. En este caso, sin embargo, Enrique Lavinge (productor) sí se aseguró la gran pantalla como ventana de exhibición, grandísimo acierto.

¿Peligra el hecho de ir al cine? ¿Qué sentido tiene disfrutar de grandes películas en un hábitat que no sea la proyección del celuloide (ahora digital) en una sala? ¿Cómo cambia la experiencia cinematográfica cuando el acto social pierde adeptos? ¿Cómo puede afectar Netflix a los exhibidores? Preguntas tan inquietantes que no sé cómo se deben abordar. Quizá no deba hacerse. Al menos no todavía.

Artículos relacionados

Comentarios

Comentar