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‘Civil War’, el mejor Spider-man visto en la gran pantalla

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Y, al fin, tras meses de especulaciones sobre su aparición en Civil War, aterrizó Spider-man. La entrada gloriosa, al más puro estilo revienta-taquillas, estuvo a la altura. El personaje más icónico ya no solo de Marvel, sino del propio concepto ‘superhéroe’, ha agradado a la mayoría de los fans. Había dudas, la principal en los círculos críticos era la juventud de Tom Holland, pero atendiendo a los cómics, no era un hecho especialmente relevante. Andrew Garfield además no había disgustado, ni él ni sus películas, pero la taquilla no fue la esperada y Sony decidió apoyarse en el saber hacer del joven estudio cinematográfico de Marvel para relanzar al superhéroe arácnido.

Spider-man es muy influyente, y no podía perderse una cita así, con mayor motivo si atendemos al cómic en el que se inspira Civil War. Y digo inspira porque la película se queda muy lejos de lo que se representa en el libreto. Es un hecho evidente que podrán comprobar los espectadores que acudan ahora a él habiendo visto la película. Para el proceso inverso, la decepción puede ser notable. Sabíamos a la perfección que se trataba de una adaptación que, debido a una serie de limitaciones tanto de derechos (por los personajes que había vendido Marvel) como de producción (por la imposibilidad de juntar a tantos personajes con actores reconocidos) y hasta de argumento (por la dificultad de desarrollar en dos horas una historia sólida que respalde la aparición de tantos personajes), no iba a ser fiel al original. Y así ha sido.

Por todo lo destacado, no es eso lo que le achaco a la cinta, ya que además ha encantado a una crítica que alude a su “madurez”, “entretenimiento” e “inteligencia” (entre otros tantos calificativos), sino algo más relacionado con la visión que se ha tenido de ella, leyendo verdaderas desproporciones en su enjuiciamiento. Pero si atendemos únicamente a la aparición de Spider-man, la película ha sido un éxito justificado. Estamos posiblemente ante la mejor adaptación del personaje a la gran pantalla. El humor en un superhéroe así es tan importante como la clave dramática, y aquí se ha sabido plasmar con total fidelidad y espíritu constructivo. Y me refiero a ello por las posibilidades que ofrece el desarrollo de su personalidad en futuras entregas de Marvel.

El descaro del personaje y la forma de encarar un conflicto de la gravedad del que mantienen Capitán América y Iron Man son dos de los principales puntos a favor de esta nueva caracterización. Garfield pecaba quizá de tener un personaje demasiado introvertido, en el mal sentido. Mientras que el Spider-man de Holland ha demostrado ser un auténtico pesado. Su personaje hablaba en cualquier momento de la gran pelea en la que participa, por puro nerviosismo y fascinación ante lo que estaba viviendo. Han sabido canalizar a la perfección su espíritu. Además, más de uno se ha extrañado de que, al introducir un personaje de tal categoría en una película tan importante para Marvel, no hayan contado sus orígenes. Ese hecho se merece un rotundo aplauso. No necesitamos que nos cuenten (por enésima vez) los orígenes de un personaje tan relevante, simplemente queremos verle en acción, maravillando con su particular carácter en una pelea en la que (junto a Ant Man) aporta la dosis de humor necesaria.

Son muchas las razones que invitan al optimismo sobre la próxima película en solitario del superhéroe arácnido, que se estrenará en 2017 con el título ‘Spider-man: Homecoming’. Pinta bien, veremos cómo funciona la alianza Sony-Marvel cuando todo el protagonismo recaíga sobre un personaje cuyo traje le ha proporcionado Tony Stark (veremos cómo evoluciona su relación con Iron Man tras el flirteo con la espectacular ‘Tía Tomei’).

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