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Morricone y Tarantino: una colaboración dorada

Tarantino&Morricone

Nunca más volveré a trabajar con Tarantino” sentenció el legendario compositor italiano Ennio Morricone en una charla en la Universidad romana LUISS allá por marzo de 2013; “utiliza mi música sin coherencia”. Tres años después levantaría su primer Oscar competitivo (posee uno honorífico) tras crear la partitura para ‘Los odiosos ocho’, la última película de… sí, aquel charlatán de videoclub convertido en genio posmoderno. Ésta es la historia de una colaboración dorada.

Años sesenta: silbidos, guitarras españolas, coros, gritos… Morricone ayudó con su música, entre épica y poética, al éxito del spaghetti-western, esa barata, brutal y canalla revitalización a la italiana del género cinematográfico más americano. Cientos de bandas sonoras después (y no es una hipérbole), Hollywood reclamó su mano y sobre todo su oído: ‘Días del cielo’, ‘Érase una vez en América’, ‘Los intocables de Elliott Ness’, ‘Lobo’, ‘Bugsy’, ‘La misión’… El romano, que comenzó como trompetista, adquirió la categoría de maestro. Y si algo le gusta a Quentin Tarantino es rebuscar en las colecciones de los maestros (incluso en sus desperdicios) para encontrar joyas perdidas, reivindicarlas y hacerlas suyas.

Llámenlo reciclaje u homenaje, plagio o guiño, lo que quieran. Sutiles y obvias, sofisticadas y populares, las múltiples referencias de Tarantino al cine que le apasiona deberían devenir en un pastiche impersonal pero nunca es así; su filmografía es una de las más brillantes, reconocibles y coherentes. Él es el genio del collage, y no sólo visual, también musical. Desde su díptico ‘Kill Bill’ nos ha atronado con antiguas composiciones de Morricone para otras películas, la inmensa mayoría pertenecientes al spaghetti-western, uno de sus subgéneros preferidos: ‘El halcón y la presa’, ‘El bueno, el feo y el malo’, ‘Por un puñado de dólares’, ‘Joe, el implacable’, ‘Los despiadados’… Le venera. Sin embargo, cuando acude a él para que orqueste la banda sonora de ‘Django desencadenado’ lo hace con un margen de maniobra escaso, al menos para Ennio: “me había dicho que terminaba de rodar en febrero, pero que tenía prisa porque en mayo iba al Festival de Cannes, y yo le dije que no, que no había tiempo”. El maestro no sólo no queda conforme con el trato que recibe en la película su preciosa canción ‘Ancora Qui’ (“hizo unos arreglos pésimos, sin ninguna sensibilidad y respeto”) sino que critica la realización del norteamericano – “no me interesó, demasiado violenta”- y proclama que no quiere volver a saber nada de él.

La prensa aireó las declaraciones, pero ambos culparon al mensajero, a la falta de contexto e incluso al salto generacional. “Es un gran artista que puede decir lo que cojones quiera”, zanjó Quentin. Así que dos años después se lanza a conseguir, como buen niño mimado de Hollywood, su capricho definitivo. Morricone, que siempre se negó a instalarse en Estados Unidos y a aprender inglés, recibe en su casa de Roma la visita de Tarantino con su nuevo guión traducido al italiano. Las diferencias parecen olvidadas. Al maestro le entusiasma la larguísima escena inicial en la que una diligencia transporta, bajo una terrible tormenta de nieve, a unos peligrosos personajes al borde del estallido. “El tema vino solo a mi cabeza; era capaz de sugerir la inminente violencia que terminaría llegando”, recuerda. Horas de conversación sacan a colación su colaboración con John Carpenter para ‘La cosa’, que fue nominada en 1982 a los Razzies a la peor banda sonora del año. Morricone cree que puede rescatar algunos temas sinfónicos que no fueron utilizados, pero sólo le promete 7 minutos de música.

A la noche siguiente, ambos coinciden en la Ceremonia de los Premios Donatello. Ennio no tiene ni que buscarle, ya que sus butacas están juntas: “voy a darte más minutos de los que te prometí.” El western nevado de Quentin, que comienza con una crucifixión y culmina con un ahorcamiento, le inspira sobremanera. Ennio decide viajar a Praga y grabar con la Orquesta Sinfónica Nacional checa media hora dividida en cinco pistas. Tarantino y su editor musical finalmente la convierten en 12 temas distintos que suponen la vuelta del compositor al género western tras 40 años. Tan sólo unos meses después, recibiría su estrella en el paseo de la fama de Los Ángeles y el Oscar a la mejor banda sonora, convirtiéndole, a sus 87 años, en la persona de mayor edad en conseguirlo.

‘La cosa’, una joya terrorífica en la que Kurt Russell está atrapado por la nieve con un montón de indeseables de los que desconfiar inspiró la música de ‘Los odiosos ocho’, en la que Kurt Russell está atrapado por la nieve con un montón de indeseables de los que desconfiar; una maravillosa partitura galardonada que nació de una defenestrada. Es el fruto de la colaboración de dos hombres de enorme talento que tuvieron que tragarse sus palabras y su orgullo, como tantas veces ocurre en el cine de Tarantino. Ay, las referencias. Disfruten de esta maravilla:

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1 Comentario

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    Las 15 frases de Quentin Tarantino - Búfalo Magazine
    1 junio, 2016 at 10:31 am

    […] búfalos amamos a Quentin Tarantino. Suponemos que os distéis cuenta cuando os contamos cómo mimó a Ennio Morricone para que le compusiera la maravillosa banda sonora de ‘Los odios… Los hermanos Weinstein, que llevan trabajando con él desde sus inicios, han adquirido los derechos […]

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