Articulos

Paul Dano, el exhalo artístico de una generación fantasma

paul-dano-1

Como si de un suspiro se tratase, como si apenas quisiera llamar la atención en una entrevista dedicada a él, como si no quisiera romper lo minimalista del formato, Paul Dano declara que hay un trabajo que marcó especialmente su vocación artística y cinematográfica. Era 2005, ya había protagonizado varias películas y obras de teatro, pero seguía siendo un completo desconocido. No iba a ser este proyecto el que cambiaría este hecho, pero Paul sostiene que supuso un punto de inflexión en su –por aquel entonces- corta trayectoria. Y no podía ser de otra forma que con una balada y con uno de sus mayores referentes contemporáneos como protagonista, otro artista ajeno a la industria, con la personalidad de un búfalo, Daniel Day Lewis. ‘La balada de Jack y Rose’ acercó al joven actor a lo que actualmente representa, el exhalo artístico de una generación fantasma.

Y hablamos de una generación fantasma haciendo alusión a la inexistente categorización de Dano. Con apenas 32 años y una de las filmografías más interesantes en alguien tan precoz, Paul Dano es incalificable e inabarcable. No sabemos qué hay más allá de la mera vocación artística, del mero placer de crear o de erigirse como estandarte de lo peculiar. Es peculiar haber sido dirigido por Paul Thomas Anderson, haber saltado a la fama por un papel sin apenas diálogo (‘Pequeña Miss Sunshine’), haber interpretado a Brian Wilson, parodiado a Hitler, participado en Los Soprano, rodado una película islandesa,  y golpeado en pantalla por Daniel Day Lewis, Chiwetel Ejiofor y Hugh Jackman (entre otros).

paul-dano-pozos-de-ambicion

Nacido en Connecticut, la trayectoria de Dano es profundamente coherente. El salto al cine comercial, al cine producto, al cine palomitero y olvidadizo, se hizo realmente necesario en cierta etapa, y ahí quedan las esperpénticas, por poco arriesgadas y extremadamente amaneradas, ‘Noche y Día’ y ‘Cowboys and aliens’. Podríamos afirmar que, salvo estas dos incursiones, su filmografía se ha caracterizado por la búsqueda de lo estimulante. Es cierto que la concatenación de personajes con similitudes, desarrollados sobre perfiles con graves conflictos mentales y emocionales, pudo haber preocupado, pero no existe la sensación de reinterpretación.

Para contextualizar la influencia acorde a su edad, deberíamos equipararlo a niños prodigio que han sabido demostrar personalidad en la elección de sus papeles, como Ryan Gosling y Jake Gyllenhaal (ambos con cuatro años más que Dano), o incluso Miles Teller (dos años menor). Pero, además de ser una comparación algo extraña –sin aludir a términos físicos-, no es justa. Dano ha permanecido más tiempo oculto, inmerso en proyectos de carácter excesivamente independiente, con dificultades incluso de distribución fuera de EEUU, mientras que, tanto Gosling como Gyllenhaal y Teller, nunca han perdido la senda de la comercialidad en los últimos tiempos, pese a la elección de papeles arriesgados y poco comunes en el contexto actual de Hollywood (véase ‘Solo Dios Perdona’, ‘Nightcrawler’ o ‘Whiplash’).

Paul Dano no pertenece a esa generación, Paul Dano pertenece a una generación fantasma, a una generación atemporal abanderada por uno de los actores con los que compartió la balada, Daniel Day Lewis, y que también engloba a artistas como Joaquin Phoenix o el ya fallecido Philip Seymour Hofman. No es casualidad que todos hayan trabajado con Paul Thomas Anderson.

paul-dano-brian-wilson

En cierta escena de ‘Love & Mercy’, una de las más brillantes en cuanto a la melomanía proyectada en la obra, el Brian Wilson de Dano mantiene exasperantemente la creación artística en su clímax, buscando una perfección cuyo matiz solo alcanza a apreciar un genio (suenan los violonchelos). Efectivamente, están creando ‘Good Vibrations’, una de las canciones de composición más compleja de la discografía de los Beach Boys. Si extrapolamos esta escena a su propia labor profesional, comparten en común la insistencia, la vocación y, sobre todo, la honestidad. Dano es consciente de que son muchos elementos que, en su correcto y perfecto funcionamiento, han impulsado su condición de alma libre, de actor independiente. Si los resultados no acompañasen, no estaríamos ensalzando su figura. Pero Dano ha sabido orientar bien aquello en lo que creía a la par que trabajaba con algunos de los directores contemporáneos con mayores libertades creativas: Richard Linklater, Ang Lee, Denis Villeneuve, Paolo Sorrentino y Steve McQueen. Y además, se aproxima Bong Joon-ho en 2017, excitante.

A juicio personal, su clímax, además de la merecida interpretación de Brian Wilson que debió figurar en los Oscar (tal y como lo hizo en los Globos de Oro), oscilaría probablemente entre sus papeles en ‘Pozos de ambición’ y ’12 años de esclavitud’, papeles muy similares además. Similares en cuanto al personaje interpretado, de gran poder social, y de mínimo poder moral, de gran autoconsciencia, y de ínfimo juicio de lo que le rodea. Son sin duda dos de sus mejores papeles. Dano seguirá exhalando arte porque esa es la orientación que ha tomado, y como búfalo en estampida, acelera con firmeza. Ah,  su incursión como director está cada vez más cerca. El Oscar llegará.

Artículos relacionados

1 Comentario

  • Responder
    Los 10 mejores actores contemporáneos sin Oscar - Búfalo Magazine
    21 enero, 2017 at 7:12 pm

    […] Ya hablamos de él como exhalo artístico de una generación fantasma. Y es que representa tantas virtudes que son impropias de unos compañeros de edad más centrados en otro tipo de interpretaciones. Dano no solo ha interpretado papeles estimulantes para directores como Paul Thomas Anderson, Ang Lee, Steve McQueen, Paolo Sorrentino, Richard Linklater y Denis Villeneuve, sino que se avecina lo nuevo de Bong Joon-Ho, la catársis oriental. Ni una sola nominación al Oscar resulta insultante. Interpretando un papel premiable como Brian Wilson, donde consta que se dejó un pedazo de él mismo, solo obtuvo reconocimiento con la nominación a los Globos de Oro. Merece más reconocimiento. Lo tendrá. […]

  • Comentar