Articulos

‘This is Spinal Tap’, gloria al mockumentary

spinal tap

Existe una película en la todopoderosa web cinematográfica IMDb (también conocida como la Biblia) a la que sus usuarios pueden puntuar sobre 11, no sobre una escala del 1 al 10. Solamente una. ‘This is Spinal Tap’ (1984) es la única poseedora de este honor. ¿Es esto una chorrada? Por supuesto. Sin embargo, es una chorrada cierta. Y de eso tratan precisamente los mockumentaries: de revestir tonterías con aspecto de veracidad (estilo documental: entrevistas, datos, narrador en off…) para alcanzar una verdad generalmente alejada a años luz de lo que un espectador desprevenido podría esperar. Este falso documental sobre una banda de rock inglesa que realiza un ruinoso tour por Estados Unidos se burla de la supuesta mística de las estrellas de la música, del caprichoso mundo de niños mimados en el que habitan y del absurdo que conlleva la pretenciosidad sobre cualquier escenario.

Cuando se estrenó, todo el mundo pensaba que Spinal Tap era una banda de verdad”, comenta Rob Reiner, responsable de la película que además interpreta al director que acompaña al grupo durante el tour grabando sus experiencias y entrevistándoles. La mayoría de los diálogos entre él y los tres rockeros – interpretados por los también guionistas Christopher Guest, Michael McKean y Harry Shearer – eran gloriosamente improvisados. En uno de ellos, el guitarrista principal (que hace punteos con los pies y no permite a nadie ni siquiera mirar su guitarra preferida) presume de los amplificadores de banda: todos ellos han sido fabricados especialmente para Spinal Tap y marcan hasta el 11 para alcanzar el mayor volumen. “¿Por qué simplemente no le dieron más potencia al 10?” le pregunta el entrevistador. No hay respuesta.

‘This is Spinal Tap’ está plagada de situaciones ridículas que derivan en gags incómodos y patéticos (incluimos aquí pepinos en la ropa interior para marcar paquete). Es ese tipo de humor que se balancea entre lo inteligente y lo absurdo de una forma finísima y que cuesta asimilar de un primer vistazo. De hecho, la película se estrelló en salas y sólo comenzó a asentarse como fenómeno de culto tras su salida al mercado doméstico. El éxito fue tal que los tres actores, que compusieron e  interpretaron todos los temas del grupo, llegaron a sacar disco, a ofrecer conciertos reales (en 2009 tocaron en Wembley y en el Festival de Glastonbury),  y hasta a visitar Springfield para regocijo de Bart Simpson.

spinal tap simpson

Para muchos músicos, Spinal Tap suponen todo un referente. No uno al que admirar, por supuesto: todo lo contrario. En una de las mejores escenas, los integrantes recorren los pasillos del backstage hasta el escenario mientras una caterva de fans espera ansiosa el comienzo del concierto. Les aguarda la gloria y el rock and roll, pero no hay manera de llegar. Los Spinal Tap se pierden por las instalaciones y tienen que pedir ayuda a un operario que pasaba por ahí. Ni con esas. Esta desdicha se la apuntamos al gran Tom Petty, que en una de sus actuaciones no atinó a salir al escenario sino a una pista de tenis mientras escuchaba cómo sus fans le arengaban desde vete tú a saber dónde. A Steven Tyler, líder de Aerosmith, la escena en la que el cantante se queja amargamente a su representante porque el embutido del catering no le encaja bien en los panecillos (“a ver, prueba a doblarlo”) no le sacó ni una leve sonrisa. Por algo sería. Y los Dokken directamente pensaron que Rob Reiner había hecho una película sobre ellos. Cosas de los mockumentaries, que en ocasiones consiguen una mejor aproximación a la realidad a través de la mofa y la acidez que simplemente retratándola. A muchos no les gusta mirarse en el espejo y que éste les devuelva un reflejo deformado. The Edge, guitarrista principal de U2, lo resume: “yo no me reí, yo me puse a sudar. Todo estaba demasiado cerca de la verdad.

Artículos relacionados

Comentarios

Comentar