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Los 5 mejores lavados de coche del cine

cameron diaz bad teacherEstamos en un período de entretiempo extraño. Una semana nos descamisamos y las gafas de sol se convierten en nuestro complemento diario y a la siguiente recuperamos a desgana los paraguas y observamos cómo las nubes tiñen todo dictatorialmente de un gris deprimente. Podemos pensar que somos nosotros, en nuestras propias carnes, quienes sufrimos con estos drásticos vaivenes meteorológicos, pero qué va, nuestros vehículos adolecen en silencio. Valiente paciencia la que aguantan en los atascos cada mañana, consecuencia de unas lluvias caprichosas. Pero no es ése el principal problema, si no la suciedad que, paradójicamente, pueden dejar esas lluvias. Parece aposta, enjabonamos y engalanamos el coche tras un invierno que ya dejamos atrás y ahora es el propio agua el que nos impide tener el vehículo listo para ser aprobado por la prueba del algodón.

Pero tranquilos, el cine, como siempre, tiene la solución. El clásico lavado de coche ha sido representado en un gran número de ocasiones en la gran pantalla. De hecho, hay una película centrada exclusivamente en un lavadero de coches, pero no he tenido la valentía de enfrentarme a ella. Mi tiempo, como el de todos, es muy valioso, y tengo mis límites cinéfilos. Aún así, os presento estas escenas de alta temperatura que os pueden servir de ayuda en la tarea de lavar vuestro coche.

La leyenda del indomable

Con mucha diferencia, la mejor película de la lista. De hecho, avergüenza un poco que esté junto al resto de las que componen. Sin embargo, es el mejor lavado femenino que ha visto jamás el cine. Un grupo de presidiarios, encabezados por Paul Newman y George Kennedy (ganador del Oscar a actor de reparto por este papel) están realizando duras labores bajo un sol inclemente. Y, a lo lejos, una suave brisa trae consigo un oasis en pleno desierto, un lavado sutil y sugerente, magnético. Ya no son solo las ganas de desfogarse carnalmente, si no el agua que todo cuerpo necesita para funcionar. La escena, idílica. Fíjáos, los presos cavan cada vez más rápido.

Bad Teacher

Cameron Diaz y Jennifer Aniston han protagonizado dos de las escenas más calientes del cine comercial de los últimos años (Aniston en ‘Somos los Miller’). Sobrepasados los 40, las veteranas actrices no solo no tienen nada que envidiar de las jovencitas, si no que son capaces de provocar incendios con unas escenas sensuales de pleno rendimiento. Quitan el aliento y monopolizan no solo la escena o el papel, sino la película en sí porque ¿quién se acordaría de una película tan simple de no ser por una escena así?

Divina pero peligrosa

John Goodman haciendo un sobreesfuerzo por no explotar mientras la bellísima Liv Tyler (Arwen para quien no lo sepa) despliega de manera consciente y explícita sus encantos más sugerentes con un lavado en el que el coche es lo de menos. Realmente, la comedia también es lo de menos, pero resulta ameno ver cómo tres hombres quedan literalmente hechizados por Tyler y pierden todo tipo de aptitudes cuando la saliva se agota mientras admiran el poder de la belleza ‘élfica’. Sensualidad en estado puro.

Cuestión de pelotas

Más que una escena sobre un lavado de coches, es una escena sobre lo que podría haber sido un lavado de coches. Gran frase para comenzar la escena, “tengo la solución para conseguir el dinero: lavar coches”. Pero claro, ¿quién podía prever que un grupo de ardientes chicas californianas se pondría justo en la misma calle, el mismo día, a lavar coches en bikini? Pero si algo podemos aprender de esta escena, es que hay clientes para todos los servicios imaginables.

Niños grandes 2

La última escena es probablemente uno de los últimos lavados de coche que hayamos visto en el cine, y con total seguridad, es el más épico. Nada hacía presagiar a Kevin James que, ante lo que prometía ser un delicioso e inesperado lavado acabaría siendo una extraña y grotesca escena que afectaría psicológicamente a su personaje de por vida. La banda californiana Warret y su hit noventero Cherry Pie armonizan con su heavy metal la brutalidad de la puesta en escena de tal lavado. Maravilloso, esperpéntico y tremendamente divertido.

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