Listas

Bloqueo creativo: 7 escritores de película

SET DEL FILM "LA GRANDE BELLEZZA" DI PAOLO SORRENTINO.
NELLA FOTO TONI SERVILLO.
FOTO DI GIANNI FIORITO

Sus cerebros no pueden imaginar y sus manos no pueden trabajar. Son incapaces de crear algo que merezca la pena ser creado; estos escritores están paralizados. Editores presionando, productores de cine amenazando, incómodos ruidos, insoportables silencios, críticas despiadadas… Les acompañamos en su calvario vital y avisamos: ningún escritor ha resultado herido durante la redacción de esta lista.

 Falso movimiento (1975)

falsomovimiento

Mi madre me dijo antes de marcharme que no me preocupara si me decían lo valioso que es un médico o un carpintero y lo inútil que es mi vida. Yo la escuché, pero mi mente ya estaba muy lejos”. Es difícil saber dónde está la mente del joven Wilhelm. En su pequeña habitación con vinilos de los Kinks y los Troggs no, desde luego. Lleva dos días sin hablar y sin poder escribir una sola palabra aunque sienta que deba hacerlo. Sólo escupe palabras mientras duerme. No hay duda, este chaval va a ser escritor, pero como aún no tiene una historia que contar, se echa a la carretera para encontrarla. Más que a lo Kerouac, a lo Wim Wenders. Es decir, con un viaje contemplativo, intimista y sin solución final clara. Nadie dijo que esto de la lírica fuera fácil.

El resplandor (1980)

ElResplandor

Los escritores suelen necesitar paz y tranquilidad para trabajar. Jack Torrance no es un tipo con mesura (si la tuviera, no le pondría cara Jack Nicholson), así que lleva esta máxima al límite. Y es tal el silencio que rezuman los salones, los pasillos y las habitaciones del remoto Hotel Overlook que su novela queda reducida a una frase: “tanto trabajo y nada de juego hacen de Jack un niño aburrido”. El bloqueo creativo provoca que a Torrance se le llene la cabeza de fantasmas, y ya no sabe qué blanco es más puro: si el de los folios desnudos o el de la nieve virgen que les atrapa. A partir de aquí, un festival sangriento de travellings entre laberintos enmoquetados y pesadillas familiares varias que juega magistralmente con nuestras percepciones de la locura y lo sobrenatural. “Tengo una mujer, tres hijos, tres perros y siete gatos. No soy Franz Kafka, no me siento yo solo y me pongo a sufrir”. Lo siento, Kubrick, no te creemos; te queremos.

Barton Fink (1991)

BartonFinkHotel

Los hermanos Coen siempre se hacen la misma pregunta mientras escriben sus películas: ¿qué es lo peor que le puede pasar a mi protagonista? Bien, Barton es un respetado dramaturgo que ansía llevar “la voz del pueblo” a los escenarios. Encerrarle en sí mismo y en una habitación de hotel a escribir por dinero un guión sobre lucha libre parece una de sus brillantes ideas para introducir a sus pobres criaturas en un mundo de pesadilla. Aquí, en este limbo de pasillos imposibles llamado Hotel Earle, hasta las paredes tienen algo más que decir que un escritor engullido por un monstruo llamado Hollywood. ‘Barton Fink’ es la catábasis de un artista entre paréntesis. También una de las mejores películas sobre los misterios del proceso de creación narrativo; arrasó dejando en llamas el Festival de Cannes de 1991. Roman Polanski era el presidente del jurado; echen cuentas.

Desmontando a Harry (1997)

DesmontandoAHarry

Muchos fueron los que se apresuraron en ver al propio Woody Allen en el personaje de Harry. Veamos: un escritor judío, neoyorquino, putero, cínico, alcohólico y con querencia al diván del primer psicólogo con el que se cruce, que padece por primera vez en su vida un bloqueo creativo. ¡Error! ¿Bloqueo creativo un tipo que presume de parir un guión original al año desde 1982? “Eso me descalifica en el acto”, afirmó. ‘Desmontando a Harry’ es vitriolo puro; el desfile de miserias, fobias y desgracias de un escritor que no ha dudado en utilizar a los que le rodean para conseguir una publicación. Ahora, justo antes de un acto con honores en su antigua universidad (le expulsaron por “intentar hacerle un enema a la mujer del rector”), todos le dan a la espalda y Harry, como el homenajeado de ‘Fresas salvajes’, empieza su descenso a los infiernos. Gloria al ingenio.

Jóvenes prodigiosos (2000)

JovenesProdigiosos

El profesor Grady Tripp siempre dice en sus clases que “ser escritor consiste en tomar decisiones”, pero él lleva siete años sin tomar una. Siete años han pasado desde la publicación de su novela ‘Hija de pirómano’, un éxito personal y también de crítica. Ahora deambula por la universidad ofreciendo lecciones en las que no cree mientras retrasa ese terrible momento en el que enseñar su obra a cualquiera que sepa leer. Y es que Grady, con su look de perdedor que dirían unos, o de superhéroe de andar por casa que diríamos nosotros, no tiene un final para ella. Lo que le permite ver el espeso humo de la marihuana no rima especialmente bien: por delante una familia que se desmorona, y por detrás el aliento de sus alumnos que ya se le acercan… ‘Jóvenes prodigiosos’ los llaman; una de enredos existenciales en la madurez por la que pasó a husmear el señor Robert Allen Zimmerman con el sombrero puesto y se llevó un Oscar a la mejor canción.

Adaptation. El ladrón de orquídeas (2002)

AdaptationElLadronDeOrquideas

La locura creativa de Charlie Kaufman terminó con una de las anécdotas más extrañas de la historia de los Oscars. Con ‘Adaptation (El ladrón de orquídeas)’ se nominó a la estatuilla por primera y única vez a una persona que no existía. Veamos, Kaufman sufre un bloqueo mientras adapta a la pantalla grande la novela de Susan Orlean ‘El ladrón de orquídeas’, así que decide empezar de cero con un nuevo enfoque. Escribe la historia de él, Charlie Kaufman, intentando adaptar ‘El ladrón de orquídeas’ e inventándose a un hermano gemelo, que es la versión inspirada, tocapelotas y comercial de sí mismo. Así que el resultado final en pantalla es Nicolas Cage (y todo su espectacular repertorio de tics) interpretando a dos hermanos guionistas y decidiendo que la mejor idea para salir del paso es escribir sobre él mismo intentando adaptar ‘El ladrón de orquídeas’. Y podría seguir hasta el infinito este embrollo existencial que terminó con el Kaufman real firmando su guión como Charlie Kaufman y Donald Kaufman, resultando nominado por partida doble al Oscar al guión adaptado. Un lío metacinematográfico en forma de juego de muñecas rusas, y también una maravillosa oda egocéntrica a la figura del guionista.

La gran belleza (2013)

LaGranBelleza

Es un clamor en el panorama literario italiano: ¿dónde está la segunda novela de Jep Gambardella? La primera y única que escribió en su juventud la bautizó como ‘El aparato humano’ y resultó un hito. A partir de ahí, Gambardella, cínico bon vivant, se ha acomodado en la futilidad de su labor como periodista mientras se deja llevar por las congas, su medio de transporte preferido porque “no van a ninguna parte”. Los años gastados en azoteas imposibles y clubes de neón le han servido para impregnarse de la falsedad que le rodea a pesar del brillo. Nada de inspiración. Sin embargo, puede que una inesperada revelación sobre un amor del pasado convierta el desencanto en arrebato, o lo que es lo mismo, que convierta ‘La Dolce Vita’ de Fellini en ‘La gran belleza’ de Sorrentino. Pensábamos que nadie podía superar a Bill Murray como adalid del hastío vital. Después vimos a Toni Servillo morder un cigarro mientras contemplaba Roma como si ya la hubiera conquistado hace demasiadas noches. ¿Dónde está la segunda novela de Jep Gambardella? Seguramente está aguardando “al otro lado de la vida”, como decía Céline. Basta con cerrar los ojos. Al fin y al cabo… es sólo un truco.

 

 

 

 

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1 Comentario

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    Los 20 premios Oscar más merecidos del Siglo XXI - Búfalo Magazine
    23 febrero, 2017 at 1:00 pm

    […] vueltas existenciales con uno de nuestros escritores bloqueados preferidos, Robert Allen Zimmerman calentaba para el Nobel cocinando versos rebozados en cinismo -“sólo […]

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