Listas

‘La Bruja’, la mejor película de terror del siglo en 5 detalles

witch slider

Expectativas superadas. Tras fiascos notorios del género en los últimos años, Sundance, un año más, tuvo que guiar el camino. La efervescencia efectista del género llevaba años saturando, tejiendo con mejor o menor precisión historias que repetían hasta planos y desenlaces. ¿Precisábamos del fanatismo y la veneración religiosa para encontrar una obra así? Compro. Los elementos atemporales siempre ayudan en el ejercicio de ser aterrorizado, pero la época de las brujas, maleficios y demás ritos satánicos tienen un mayor potencial de impacto cuanto más se aproximan a su época de repercusión social.   Sin duda, la mejor aproximación al inquietante e ilusorio magnetismo de un bosque. Estos son los cinco motivos que mejor argumentan mi opinión y las cinco razones que me llevan a afirmar que ‘La bruja’ es lo mejor que ha confeccionado el manido género de terror en las últimas décadas. Disfrutadla, no veréis algo así en años, y menos estrenado comercialmente y distribuido por Universal (mención aparte su contenida valentía).

  1. Realización

witch 5

Premiar la dirección en un festival como Sundance ya era suficiente motivo para destacar su realización. La perfecta armonía de todos los elementos que componen la obra es labor de una dirección que asombra ser realizada por un debutante. De cada plano emerge un halo de autoconsciencia cualitativa. No solo la composición técnica de los planos es digna de elogio y mención, si no el tempo marcado en la construcción de todo lo que sucede a lo técnico y objetivo. La apuesta por dotar de laboriosa calidad las imágenes son parte de su éxito. La vocación por desconcertar nace, en una primera aproximación a la historia, por cómo está construida la imagen, y eso es producto de una serie de elementos entre los que es imprescindible mencionar la cuidada fotografía. Hay aspectos recurrentes en la labor técnica que quedan perfectamente plasmados en la escena final (no hay spoiler), donde el juego de luces se manifiesta con el mayor fervor de la cinta.

  1. Ambientación

4 witch

No tengo ningún tipo de conocimiento sobre la Nueva Inglaterra del Siglo XVII, pero ya no puedo imaginármela de otro modo. Colonias represoras y lindes de un bosque. Maravillosa forma de aproximarnos a una época a través de una cinta de género. Un buen amigo reflexionaba en el cine sobre la introducción del componente armamentístico y sobre la fidelidad acerca de la poca precisión y el mal funcionamiento de las primeras escopetas de pólvora. No sé si es fiel o no, sí sé que la contextualización es una apuesta arriesgada y absolutamente notoria. El vestuario, la localización, el bosque, la cotidianidad, la disposición en torno al cultivo, la granja, la localización de la leña, todo juega un papel crucial en la edificación de la historia. La maldición se teje desde la base, y es ahí donde ‘La bruja’ supera la perfección.

  1. Reparto

3 witch

En una cinta de terror en la que tres de los seis personajes son niños (y una adolescente), el riesgo era notable. Hay una cierta y en parte justificada tendencia a juzgar a jovencísimos actores de peso narrativo en películas así. Ese juicio, por norma general, no suele ser positivo. Y es que en el género de terror se debería presuponer el buen hacer del reparto artístico. Tomamos elementos ficticios que, sin embargo, protagonizan nuestros sueños y pesadillas, y en ese ejercicio introspectivo de sumergirse en la historia, los actores deben ser de tal magnitud interpretativa como para cargar con esa personalización de nuestros miedos. En ‘La Bruja’, los niños son notorios, con especial mención a Caleb y su cuidadísima y desatada interpretación del éxtasis. Absolutamente sorprendente, espero escuchar más a Harvey Scrimshaw, interesante promesa. Lo de Kate Dickie (la madre), no tiene calificativos, abandera lo inquietante.

  1. Honestidad

2 witch

El terror menos ilusorio y maniqueista visto en décadas. Nada es un artefacto introducido deliberadamente a través de las murallas de Troya. Hay verdad en cada plano, congelado y pausado hasta que la narración así lo requiere. No hay vocación de engañar con clichés que poblan el género. Esperamos continuamente una señal que nos recuerde cómo funciona, pero ésta nunca llega. Es tan honesta como valiente, solo se sirve a sí misma y a su narración. Tal grado de honestidad llega a mostrarnos explícitamente a la bruja a los cinco minutos del relato, qué mejor forma de temer que sabiendo exactamente a qué se enfrentará tu pulso en la próxima hora y media. Y, sin embargo, esos sobresaltos construidos para mentir a la verdad y edulcorar la fragilidad narrativa, nunca llegan. Porque no los requiere.

  1. Imprevisibilidad

1 witch

El género está edificado sobre unas sólidas reglas que, pueden moldearse para incidir en el resultado, pero que distan de ceder margen a la sorpresa, distan de liberar a su construcción de clichés y que relegan el estallido a un momento posterior o lo adelantan, intentando sorprender y discrepar de sus predecesoras. El género es puro, y por ello castigado. Sus reglas, por así denominar esa férrea ‘arquitectura del horror’, son dinamitadas en ‘La bruja’. La imprevisibilidad no consiste en posponer o adelantar el susto, en subir o bajar los decibelios, o en incrementar o disminuir la cantidad de luz, la imprevisibilidad a la que me refiero es la de apostar por una tensión enfermiza y constante que no cumpla las expectativas. Se podría decir sin temor a equivocarnos que bebe de esa previsible imprevisibilidad tópica del género. Me explico, si supiésemos que la película no apuesta por el susto en ningún momento (salvo en dos pinceladas aisladas), quizá no estaríamos sometidos a la tensión de la que hablo. Es necesario entender esas reglas, porque ‘La Bruja’ bebe de ellas para jugar enfermizamente a obligarnos a esperar. ¿Esperar a qué? A nada. El conjuro siempre estuvo latente.

Artículos relacionados

Comentarios

Comentar