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Los 20 mejores tráilers de cine de la historia

Quizá estéis como nosotros: algo abrumados por el aluvión de material previo que ahora acompaña a cada película. No sólo eso, quizá también sintáis cierto desasosiego al presenciar cómo la mayoría de tráilers actuales te destripan primero, segundo y hasta detalles del tercer acto de esa película que llevas meses o incluso años esperando. Te entendemos. Sin embargo, sería injusto crucificar al noble arte de vender una película con recortes de la misma. Se han creado auténticas joyas del montaje y la sugestión para invitar al público a ver una película de la que no saben nada, a acompañarles a echar un primer vistazo a un mundo nuevo. La misión suele ser epatar sin mostrar demasiado, alardear sin abrumar, seducir sin engañar. Letras blancas sobre fondo verde y la Motion Pictures Association of America que aprueba este avance. Ya sabéis lo que eso significa: permiso para babear cual perro de Pavlov. Ya os presentamos las 50 mejores frases promocionales de películas. Éstos son los 20 mejores tráilers de cine de la historia:

Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941)

Voz en off del propio Orson Welles, que con cierta sorna, se permite hablar de su propia película como si ya supiera científicamente que es una obra maestra antes de mostrarla al mundo. Llevaba razón. La invitación (con el reparto saludando a cámara) se la podía permitir un tipo que 3 años atrás convenció a una nación de que estaba siendo invadida por los extraterrestres.

Psicósis (Alfred Hitchcock, 1960)

6 minutazos… El tráiler incluye un recorrido guiado por el motel Bates donde Alfred Hitchcock va presentando los distintos escenarios de la película para que la pesadilla vaya tomando forma en la mente del espectador. El maestro de la manipulación siempre guarda algún truco inesperado. Ya os imagináis en qué habitación termina la visita, ¿verdad?

La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971)

‘La naranja mecánica’ es una película realmente dificil de condensar en una pieza de 2 minutos. Esta opción agresiva, provocativa y de montaje epiléptico es un verdadero golpe maestro, ante todo porque ni uno solo de los muchos adjetivos utilizados fue utilizado en bano. No apta para quijoteras sensibles.

El exorcista (William Friedkin, 1973)

Una de las composiciones visuales más aterradoras jamás expuesta. El mal como concepto arquetípico del género de terror, quedó aquí representado por destellos, flashes y fogonazos de lo que la perversión diabólica podía provocar sobre un cuerpo humano. Excelente.

Tiburón (Steven Spielberg, 1975)

¿Qué necesidad hay de incluir diálogos contando con una de las bandas sonoras más potentes de la historia del cine? Algo se aproximaba a Amity Island y Spielberg supo reflejarlo a la perfección. La tensión palpable en este tráiler, engarzada en unas imágenes excelentemente montadas, era un magnífico anticipo de lo que la película mejor sabía hacer: quitar el aliento.

Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979)

Cuando tienes tanta confianza en tu material puedes permitirte introducirlo simplemente con un huevo que se abre… Y después el caos absoluto. Brutal.

El resplandor (Stanley Kubrick, 1980)

Sin lugar a dudas, una de las mayores genialidades jamás creadas en lo que a tráilers se refiere. Si hablábamos de tensión con ‘Tiburón’ y de terror con ‘El exorcista’, aquí debemos utilizar el término inquietante. Valentía y libertad creativa retroalimentadas ofrece como resultado un anticipo que, por desgracia, parece poco probable que sirva como referencia para futuros tráilers.

Corazón salvaje (David Lynch, 1990)

Cuidadísima pieza audiovisual con tres momentos perfectamente diferenciados e identificados. Tras la introducción del conflicto dramático, llega la dinamita Lynchiana con su peculiarísmo e inimitable estilo, para acabar el tráiler con una presentación del brillante reparto que comanda el film, al compás de Wicked Game (Chris Isaak).

 

Desafío total (Paul Verhoeven, 1990)

Alucinado y arriesgado teaser. ¿En serio no irías a ver una película en la que la cabeza gigante de Arnold Schwarzenegger se gira en el espacio infinito para contemplar Marte mientras escuchas una disertación sobre el poder de la mente? Vaya…

Magnolia (Paul Thomas Anderson, 1999)

La complejidad de encajar las piezas en una película coral queda condensada si se trata de edificar un tráiler. La excelente obra de Paul Thomas Anderson tuvo un anticipo exquisita. Todos los personajes quedan presentados, todos bailando al son del Momentum de Aimee Mann.

 

Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000)

Muy pocas palabras y muchos sonidos para presentar todo el universo de adicciones, enfermedades, trastornos y pesadillas que Aronofsky plasma en ‘Réquiem por un sueño’. Con personalidad, sincero y aplastante.

Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003)

Seis años. Seis largos años de espera que se hicieron eternos para los amantes del genio. Y no podía irrumpir de cualquier forma. Acompañado de una contundente voz en off, es una de las presentaciones más sutiles y completas que se han hecho de una película. Aquí, más es menos, y se agradece.

La Matanza de Texas (Marcus Nispel, 2003)

Bendita amalgama de buenos y malos detalles para construir un tráiler. Con un inicio melódico y visual al más puro estilo ‘Gladiator’ –sin su contexto ni fuerza dramática- ,este tráiler parece ser convencional hasta que comienzan los latidos y los flashes, brillante homenaje a la obra de culto de Tobe Hooper (de la cual es remake). Entonces, la pantalla torna en negro más de 15 segundos (mientras padecemos angustia) y la sierra se desencadena hasta escupir un final débil, con una excéntrico e inexplicablemente épico acompañamiento musical. En conjunto, una perla con mucha personalidad.

El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008)

La mejor cinta de superhéroes de la historia del cine merecía una presentación de altura, una presentación sincera, que planteara línea argumental pero que no desvelase lo que estábamos a punto de disfrutar. No utilizar al Joker como instrumento desvirtuado del marketing Warner fue uno de los logros obviamente no repetidos en la actualidad. La noche es más oscura justo antes del amanecer.

Un tipo serio (Joel Coen, Ethan Coen, 2009)

Una absoluta maravilla de tráiler que condensa toda esa extrañeza, mala baba y poderío visual que derrocha el cine de los Coen. El enigma existencial de un pobre hombre cuyo mundo se viene abajo. Su crisis está aquí perfectamente reflejada: ¿tiene la vida algún sentido?

La red social (David Fincher, 2010)

Sólo por incluir esa arrebatadora versión del Creep de Radiohead con un coro de niños ya habríamos contado con este tráiler, pero además tiene clase (¡qué intro!), es sutil e inteligente. Exactamente igual que la película.

The Master (Paul Thomas Anderson, 2012)

Dos minutos para introducir al espectador en una historia verdaderamente compleja. Sólo dos minutos para que uno pueda adivinar dos interpretaciones únicas, una dirección colosal, un guión poderoso, una banda sonora de campanillas…

El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

Más, más, más, más… Los aullidos de Kanye West sirvieron para subrayar el escándalo y la depravación que se avecinaban en Wall Street. Sólo has visto el tráiler y ya estás exhausto, pero aún te quedan 3 horas de pura droga Scorsese.

La gran belleza (Paolo Sorrentino, 2013)

Destellos de belleza. Roma engalanada para su mejores habitantes, los turistas. La única novela de un escritor consagrado y malogrado sumergida bajo el remolino de la mundanidad. Jep Gambardella, el Imperio Romano, y la aristocracia capitalina, caricaturizados en esta colosal introducción a la obra maestra de Sorrentino.

Magical Girl (Carlos Vermut, 2014)

Coplas, anime y trastornos psicológicos. La explosión de Vermut no solo nos brindó la mejor película española de los últimos tiempos, si no uno de los tráilers más brillantes que jamás se ha visto. Dos aspectos centran la atención de lo representado, un vestido y Bárbara, excelente forma de resumir e introducir lo que dinamita en el largometraje. Bravísima niña de fuego.

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