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The Neon Demon: las 5 claves del film de ensangrentado culto

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Nicolas Winding Refn estrena película en nuestro país. ‘The Neon Demon’, protagonizada por Elle Fanning, Jena Malone y Keanu Reeves, cuenta la historia de Jesse, una bella joven de 16 años que llega a Los Ángeles para labrarse una carrera como modelo. ¿Adivináis lo que le ha preparado el director de ‘Drive’? Moteles malditos, sesiones fotográficas imposibles, clubs infernales, y mucha, mucha sangre. Os mostramos las 5 claves de uno de los estrenos más controvertidos y espectaculares del año.

  • ¿Y la carrera de Nicolas Winding Refn?

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Nunca me etiquetarán“, le espetó el director danés a James Franco durante su extensa e interesante entrevista para el portal IndieWire. Aunque ya había salido de su país natal para realizar ‘Bronson’, el violento y personal biopic sobre uno de los convictos ingleses más peligrosos de la historia de las islas, no fue hasta su novena película cuando el éxito y la fama le asaltaron. Con ‘Drive’ ganó el premio al mejor director en el Festival de Cannes, convenció a los críticos y entusiasmó al público. Su fantasía pulp de trama arquetípica con héroe silencioso a mayor gloria de los colores saturados y la música synthpop estalló para instalarse en el imaginario colectivo cinéfilo. No parece que a N.W.R. le apetezca arroparse bajo la manta de Hollywood, a pesar de haber demostrado una asombrosa pericia para las escenas de acción y un gusto exquisito para retratar la violencia y sordidez, aptitudes siempre demandadas. Ha rechazado dirigir la secuela de ‘Drive’ e incluso ‘Spectre’, la última de la saga James Bond. Dos años después de su triunfo en Cannes, volvió para presentar la incomprendida ‘Sólo Dios perdona’. Aunque estéticamente similar, la cinta se presentaba como su antítesis: frente a la pétrea masculinidad de ‘Drive’, aparecía la descomposición e impotencia sexual de un héroe paralizado ante el poder de su madre. ‘The Neon Demon’ le trajo de vuelta 3 años después a la sección oficial del certamen, donde fue vilipendiado. Su proyección iba acompañada de insultos (muchos de ellos en castellano, coincidían las crónicas) y los abucheos se cuentan entre los más sonoros jamás recordados en el festival más célebre e importante. Palabras como onanismo, autoindulgencia, desastre, exceso, extravío o vacuidad protagonizaban el grueso de las críticas. Reconocedlo, todo esto empezaba a ponerse bastante divertido.

  • Intenciones y sueños húmedos

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Quería hacer una película de terror sobre la belleza.” N.W.R. ha repetido en varias entrevistas que estuvo acomplejado por su fealdad hasta los 24 años, cuando comenzó a salir con su primera y única novia; “era muy consciente de mi propia obsesión con la belleza y con querer ser admirado como una mujer preciosa. ‘The Neon Demon’ me ha permitido vivir esa fantasía.” ¿Qué mejor que el mundo de la moda – él lo conoce, pues ha dirigido campañas para Gucci – para mostrar esa inquietante fascinación? “Era perfecto porque es el nivel más alto de obsesión por la belleza. Y además de hacer una película de terror, quería hacer una de ciencia-ficción, quería un melodrama, quería algo de camp, y quería hacer comedia (…) todo a través de los ojos de una adolescente.” Por si nos quedaba alguna duda, el realizador aclara: “no es que tenga un plan. Soy un pornógrafo. Hago películas acerca de lo que me excita, lo que me gustaría ver.” ¿Un ejemplo? En una de las escenas más perturbadoras de la película, dos supermodelos (¿o eran vampiros?, ¿o son acaso lo mismo?) tratan de matar a la joven protagonista, que se defiende con un largo cuchillo por los oscuros pasillos de una lujosa mansión de Los Ángeles.

  • Elle Fanning, ese oscuro objeto del deseo

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Ya os avisamos del talento, del compromiso y de la proyección de esta joven estadounidense cuando redactamos nuestra lista de las mejores actrices revelación de los últimos años. Su corta carrera es un inteligentísimo ejemplo de cómo alternar grandes producciones con proyectos modestos e independientes: ‘Super 8’ y ‘Twixt’, ‘El curioso caso de Benjamin Button’ y ‘Somewhere’. Aquí, sus frágiles rasgos, su inocente belleza y su convicente transformación en demonio del neón y de las pasarelas otorgan de una hipnótica pátina a los elaborados planos esculpidos por Winding Refn. Sobre el enfermizo gusto de la generación Instagram por la belleza disecada también tiene algo que decir, como demostró en una entrevista para el portal TheVerge: “en estos días, te despiertas y en vez de mirarte al espejo, te miras en el móvil o en imágenes tuyas de la noche anterior. Y esas imágenes están muertas y alteradas aunque pienses que estás preciosa.

  • El envoltorio de Cliff Martínez

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Tras colaborar en algunos proyectos juntos, comienzas a darte cuenta de los beneficios de la monogamia“, cuenta el músico neoyorquino a Vice, a colación de su partitura para ‘The Neon Demon’, la tercera que compone para una película de N.W.R. En los últimos años, Cliff Martínez se ha convertido en uno de los compositores más interesantes del panorama audiovisual. Famoso por sus trabajos para Steven Soderbergh (incluida su serie ‘The Knick’), alcanzó gran notoriedad tras trabajar en ‘Drive’ y ‘Spring Breakers’, creando una música electrónica envolvente, carismática y llena de sintetizadores. Su presencia en ‘The Neon Demon’ es decisiva y prolonga su estilo sedante y misterioso, perfecto para el mundo de diseños y bellezas imposibles que esconden un reverso tenebroso. Sensacionales canciones como ésta de Sweet Tempest ponen el broche a una banda sonora esencial para la experiencia sensorial que supone la cinta. “Hay en total una hora de música. Creo que esta vez tengo un papel más importante, es halagador“, concluye.

  • La catábasis del ángel endemoniado

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En ocasiones los clichés son sinceros: existen películas que sólo pueden ser amadas u odiadas. Con ‘The Neon Demon’ es muy dificil alcanzar un aburrido término medio. Asistir a su visionado es asistir a un show pervertido lleno de libertad audiovisual y creatividad autoral en el que su director sólo se debe a sus oscuras pulsiones. Véase: necrofilia, vampirismo, gore, lesbianismo… N.W.R. dota de un tenebroso halo sexual a este cuento que es a su vez un ascenso en el mundo de la moda y un descenso moral y epidérmico. Aunque su tono y estilo sean mucho más arriesgados y alucinados, su parentesco narrativo más inmediato es ‘Cisne negro’. El cocktail de referencias se expande hasta los giallos de Darío Argento, las pesadillas de David Lynch o el subversivo feminismo guerrero de Russ Meyer. Su milimétrica e hiperestilizada puesta en escena (brutal cómo contagia la incomodidad de la primera sesión fotográfica profesional) resulta esencial para conducir e hiperbolizar sus críticas al arribismo capitalista, a la fascinacion por el cuerpo, a la cultura de la inmediatez. Tras la inolvidable e inesperada escena final – en realidad una reivindicación bestia de la autenticidad en tiempos de plástico y cirugía – varios críticos gritaron enfurecidos llamando al director danés “pajillero”… ¿Qué hay de malo en acurrucarse de vez en cuando al calor abrasador de tus propias fantasías?

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